jueves, 22 de enero de 2009

dIARIo del Caminante


::;...NUESTROS
MAS ÍNTIMOS SECRETOS, PÚDICOS FANTASMAS DEL SECRETO CORAZÓN, LOS QUE TEMEMOS SE
MUERAN DE OLVIDO O SANGREN TODO UN CENO DE VERGÜENZA, SE QUIERAN DEJAR POR
ABANDONOS EN LA CONCIENCIA O AL FIN, LLENOS DE DOLOR, SE MUESTREN DESNUDOS
FRENTE A LOS ESPEJOS ASOMBRADOS DE LA REALIDAD...;


::;...DIME QUE ESCONDES,/ PERO SIN PALABRAS,/
MÍREME A LOS OJOS Y SABRÉ LO QUE CALLAS,/ AUQUE SABES SONREÍR Y TUS PALABRAS SON
CLARAS/ NO CONFIESES TUS LATIDOS/ MÍRAME Y SABRÁS SI LOS MÍOS/ DESCUBREN A LOS
TUYOS LA VERDAD QUE OCULTABAS.-...;


***tUS SEcREtOs***, DIME SI FUERON MUCHOS LOS
QUE AUN NO HAZ ESCRITO, VULNERABLES DUENDES QUE ENVEJECEN POR NO ANIMARSE A SER
VERDADEROS, PEQUEÑOS NACEN CUAL LARVAS MARSUPIALES ARRASTRÁNDOSE ENTRE LAS
VÉRTEBRAS MENUDAS, SUBIENDO AL CEREBRO PARA ENGENDRAR ALLÍ SU PERPETUO ESCONDITE
EN LA PENUMBRA, ..-ARTOS DE MORDERSE LA LENGUA...;


Autor: Gastón R. Freitas

miércoles, 7 de enero de 2009

MEMORABLE ENERO

Batallando estaba, el mochilero, el lejano azor: un caminante, allí, contra el nivel intermitente de un aire-sauna en la canícula de enero. Todo el vapor que despiden los seres parece concentrarce en el mormazo escarlata que cae por todas las ventanas al salón y, la escandalosa
masa de sus dudas que como moscas sobre miel zumban la estridente amalgama de estos nervios aun mas calientes que en el sino del viaje.

La noche no sería menos calurosa; cuando la bruja clarividente que torturaba a ciegas al caminate le flecho todas sus ansias en una sentencia inevitable, los ojos del hombre le vieron fijos bajo la tórrida penumbra del salón, la bruja se enjugó el sudor de su parda frente y volvió a santenciar con voz de tirana: - Pisarán donde has pisado y te hallaran en la cueba sin salida, sin salida... verteras toda la sangre con el sudor de tu cuerpo, y el suelo se verá sembrado por tu sufrimiento, al fin solo el fuego te envolvera como una toga memorable para calsinar tus huesos, todos tus huesoso, y volara junto con la tierra, y ese camino que fuiste, el que hisiste para que fuere tu lecho de muerte, y en tu aura reticente el rastrojo de las cenizas que arderan bajo los cascos de las ascuas de los buelles ... entre miles caminantes de la tierra... que hallaran de tu nombre una indea llena de caminos... continuara....>>>

Del Caminante: `Ser del que es poeta´



Ser poeta es ser capaz de atrapar el alma de las
cosas y trasladarla al verso; intuir el espanto de lo efímero y lo eterno, conjugados en un mismo espacio material de realidad errante que se desdibuja ante nuestros ojos tomando miles de formas diferentes; reinventar, redescubrir, ser un vagabundo de la vida; sumergirse en recónditos abismos para volver sangrando versos, andar siempre en una búsqueda constante; saber que estamos condenados a la insatisfacción perpetua porque en ella está la esencia de nuestro existir; beber de la desesperación, meterse en las zonas oscuras más abyectas para buscar diminutos indicios de luz; tener un universo en nuestras manos y ser a la vez su centro.

Ser poeta es morir con el desmayo de una hoja caída y revivir de felicidad con los brotes de la primavera sin que nada pueda evitarlo; es saber encontrar la conciencia escondida de las cosas en la levedad de las palabras; somos el canal por el que se expresa el Universo; somos los portadores de un soplo de aire fresco en medio del desierto; nos mimetizamos con el mundo para ser parte de él; somos mar, tierra, aire, fuego, tristeza, alegría, pasión, indolencia,
amor, desamor, dolor, angustia, erotismo, deseo, desesperación... y
a la vez, lo más terrible: no somos absolutamente nada.

domingo, 4 de enero de 2009

Poema elegido - No te sueltes





No te sueltes


No me olvides si te olvido,

no me sueltes si te odie/
no me odies si te digo que jamás te soltaré

No me sueltes por cumplido

que nadie nos avisó

que tan solo son amigos

los que al fin dan el perdón



Si puedes, toma mi mano

si quieres caemos los dos

si olvidas que nos peliamos/ la vida será mejor



Si sabes que no te suelto

y no me olvidas, y bien caemos

si sabes, hermano, que uno del otro

para vivir precisaremos